Els meus llibres

02/06/2009

Perrillos

Filed under: Uncategorized — elsmeusllibres @ 11:32 pm
Tags: ,
Blanki

Blanki

Blanki salió de la mano de Nati, su criadora, de una bolsa de nylon azul de deporte tal como un prestidigitador hace aparecer un conejo de su chistera. No era más que una bolita de pelo, poco más de quinientos gramos rebozados en talco blanco con carita de ángel y unos ojillos de sueño que pedían a gritos unos brazos donde acurrucarse. Abrió esos ojillos y su mirada se aferró para siempre a la de su tata. En ese preciso instante soldaron sus vidas y su relación dejó de ser de este mundo. Los días buenos y los no tan buenos, los momentos de bienestar y los de malestar coinciden en el tiempo de dos seres con una sola alma. Blanki nos trajo su alegría, su vitalidad y su enorme curiosidad por el mundo junto con sus pipis, sus cacas y sus pequeñas, como ella, travesuras. Sus primeras semanas en casa las dedicó a la papiroflexia, destrozando cualquier papel que se le cruzase por delante; a la jardinería, podándonos todas nuestras queridas plantas; a la electricidad, pelando cables de antena, de luz, de teléfono… vamos que le dio por el bricolage. Ah, me olvidaba de la zapatería y la tapicería y sino que se lo digan a mis zapatillas y a alguna que otra alfombra. Pero era un cachorro tan precioso que, al ir a reñirle te llenaba de besos y te miraba con unos ojillos que te anulaba cualquier intento de riño y no te permitía más que abrazarlo y llenarlo de caricias y arrullos. Blanki tiene unos ojos que cuando te miran, te atraviesan, te hablan y te transmiten sentimientos muy difíciles de explicar. Blanki nos ha acompañado en todas las facetas de nuestra vida: en nuestra casa y en nuestros viajes. Con ella hemos subido en avión, en coche y en barco velero. Juntos hemos disfrutado del turismo interior y de los viajes al extranjero. Ella siempre ha sido una perrita muy adaptable, poco ladradora y muy, muy buena; toda una todoterreno. Recuerdo una vez que nos subimos con ella en un pequeño velero. De pronto, se giró mala mar y todos los navegantes nos asomamos a la borda para recordar nuestra última comida, mientras tanto, ella permanecía impasible en la bañera de popa mirando al resto de la marinería con ciertos aires de superioridad. Otra vez, en la cabina de un avión, en medio de una tormenta, Blanki se dedicó a comerse el catering de la señora del asiento contiguo al nuestro, mientras la pobre dama se encomendaba a Dios y al diablo para que el avión no se estrellase ¡Menudo personaje nuestra Blanki! De cachorro e incluso durantes sus primeros años era bastante cabra loca, desde sus tres o cuatro kilos y poco mas de un palmo de altura, pretendía defendernos de cualquier ser vivo poseedor de más de dos patas. No sé si por defender a los suyos o por pura chulería se enfrentaba a perros, vacas, ovejas y todo tipo de animales que se la miraban, y creo que si los animales son capaces de ello, éstos se desternillaban de risa. Un día casi acaba a tortazo limpio con otro dueño de perro, en esta caso de un mastín, por culpa de esa chulería, la de Blanki no la mía claro. De joven no nos dejaba ni hacer la cama, subía a ella de un salto y nos atacaba y nos retaba en un maravilloso juego de tocar y parar que nos alegraba las mañanas de los días de cada día y de los del fin de semana. En cuanto oía el timbre de la puerta, salía pitando para recibir a la visita. Lo años y los dolores pesan, ahora lo sigue haciendo pero poquito a poco, pero siempre alegrándole la llegada a casa a quien quiera que sea. Nadie te recibe en tu propia casa como tu perro, eso sin lugar a dudas. Y si siempre se ha alegrado de las visitas siempre se ha enfadado con su marcha. Sea quien sea la persona que ha salido de casa: familiar, amigo, vecino… a Blanki nunca le ha gustado y siempre ha expresado ese disgusto ladrándole como diciéndole: ¡no te vayas hombre! Quédate en mi casa que se está muy a gustito. Puede que durante su estancia en casa no les haga mucho caso, pero de cualquier manera, no le gusta nada que la gente se vaya. Todos los perros tienen un instinto especial y distinguen instantáneamente la persona que ama los animales de la que no los ama y ellos actuaran siempre de la forma más idónea, acercándose o ignorándolos según sea el caso. Menuda niña hemos criado, encantadora y alegre de joven, glotona como nadie. No ha distinguido entre sus bolitas para perros de la paella de marisco, todo se lo ha comido con ansia, como si la matásemos de hambre. La edad y los dolores la han vuelto menos tragaldabas, ahora es un poquito más selectiva con la comida, y también está menos simpática, gruñe y se queja si en algún momento perturbamos su paz, que le vamos ha hacer, todos nos volveremos viejos gruñones, y que lleguemos. La relación que podemos llegar a establecer con nuestras mascotas es algo tremendo. Los veterinarios dicen que los perros no son inteligentes, que sienten y actúan por instinto de una manera muy diferente a la nuestra. Puede ser, puede que inteligentes no sean, pero listos, más que el hambre. En casa hemos visto con nuestros propios ojos como Blanki fingía una cojera para dejar de andar y subirse a mis brazos; brazos, por cierto, donde se ha pasado media vida. Hemos visto como ponía carita de pena, a punto como quien dice de soltar una lágrima, para ablandarnos el corazón y que le diésemos algo de comer, pollo, jamón, carne… Una carita de pena que ablandaría el corazón al mismísimo Belcebú. ¡Que personaje! Capítulo aparte merecen sus habilidades caninas: en contadas ocasiones ha distinguido la piedra que le hemos tirado del resto de piedras del camino. Al mítico grito de ¡busca!, ella siempre ha respondido con cara de incredulidad preguntando ¿Que hay que buscar? Y por supuesto jamás ha encontrado el camino de vuelta al coche cuando hemos salido a caminar por el monte. Otras grandes cualidades posee, aunque sean poco de su especie: Blanky en la mejor enfermera habida y por haber, si alguien de la familia guarda cama, ella se tiende a sus pies y no se mueve de allí hasta que el enfermo se recupera y nadie como ella para provocar risas y darte los buenos días por muy de mal día que tenga uno. De todo ello, la muy lista siempre ha sacado provecho, tanto sus despistes como sus hazañas le sirven para que siempre la colmemos de caricias, besos y abrazos y para que en definitiva viva como se merece: como una reina, nuestra reina Blanky.

28/05/2009

Enterrament

Filed under: Uncategorized — elsmeusllibres @ 5:45 pm
Tags: , ,

És real o me l’inventat aquest relat?

Fa tanta calor, déu meu, tanta calor. Als quatre ens suaven les pestanyes. Anàvem, ficats, millor dir embotits al meu merdós utilitari negre sense aire un quinze de juliol de l’estiu més calorós de la dècada. Quina desgràcia, vestit negre, corbata negra per anar d’enterrament a aquestes alçades d’any. A mort el meu tiet, el ric de la família, ric i garrepa, en la puta vida l’hem vist deixar anar un duro. Això si, del seu enterrament podem esperar qualsevol cosa, qualsevol. Com quan va casar els seus fills, amb la Guàrdia Urbana vestida de gala i tot, l’hòstia.

A l’infern s’estaria millor que a dins del puto cotxe, desgràcia d’ésser pobre, els pobres suem i els rics tan frescos, la puta mare, el puto cotxe i la puta vida. No, no el podien enterrar al centre, a les Corts o a Montjuïc, l’home ha d’anar a Collserola, a la fi del món.

Arribem dels primers, gairebé l’estripo, no hi ha ésser viu que pugui ésser al cotxe, he corregut tant per arribar l’avanç possible i sortir de la caldera amb rodes que he avançat al cotxe fúnebre i tot. Soc el Fittipaldi dels enterraments, un puto crack. A l’arribar a les oficines de Collserola no surto del cotxe, soc expulsat del seu interior, tant bé que estaria treballant, tant fresquet; a aquest home dels collons no se l’acut res millor que morir-se al juliol. Au, a cagar a la via, m’abraono sobre la màquina de begudes i m’empasso la llauna d’un glop. Ja no suo, jo soc la suor, estic completament amarat, xop, remullat. L’aspecte dels companys tampoc és gaire esperançador, estan força brillants però les ganes de fumar guanyen a les ganes de beure, recollons. La comitiva fúnebre passa per davant nostre, camí del destí final de l’oncle muntanya amunt. La dona i els dos companys que han triat l’opció infern, més desgraciats que jo ja que no tenen ni cotxe, ja hi són dins de l’hereu del Ford T que em pertany. En breus i apocalíptics minuts arribem al lloc on el meu oncle certificarà el seu traspàs.

Seran les tretze hores, i a l’infraescrit l’enterraran al terra. Evidentment no el podien ficar a un nínxol com a tothom, al terra com els enterraments de la tele. Bé, terra no deixa d’ésser un eufemisme, La tomba és un gegantí paralepíped de ciment compartit per dotzena i mitja de tombes arrenglerades una al costat de l’altra. La del tiet és la darrera que queda per tancar. No m’explico com l’han fet però la caixa ja esta disposada al davant del forat. Pols som i en pols en convertirem com diuen els del seu gremi. Déu és el meu pastor, res em fa falta. Bé a mi poder no em fa falta res, però al meu cotxe un aire condicionat l’aniria força bé. Evidentment no hi ha una puta ombra ni res semblant en dos cents metros al voltant nostre. Això és un càstig diví per ésser un descregut o pels meus pecats. El meu regne per una ombra. Déu envia’m un senyal, si ets aquí envia’ns un misèrrim núvol que amagui el sol. Amb el que es paga per un enterrament, els lladres de les assegurances ja podrien disposar d’una carpa o d’una ombrel·la. L’àvia, la mare del finat, hi és a un pas d’acompanyar al seu fill al seu darrer viatge. Entre la decepció de durar més que el fill gran, que passa la vida és així, i els tres cents graus Farenheit del forat on ens trobem, a la pobra la veig més enllà que aquí. Pobres de nosaltres, després d’ella caurem tots. Si no fem via caurem tots, no hi haurà supervivents, sortirem a les portades de tots els diaris. M’imagino el titular: enterro que acaba en massacre. Collons començo a desvariar.

Sortits del no res, d’ultratomba poder, mitja dotzena d’obrers del cementiri, millor que enterramorts, oi?, vénen a portar la caixa al seu destí. Ni mossèn, ni banda de música, ni unes darreres paraules: al mort caixa de pi i avall que fa baixada. L’oncle era bona persona, fatu i pompós com un protagonista de l’Hola, per això, resseguint la tradició familiar, curta de només una generació, els fills del traspassat han comprat la caixa més gran, més maca i amb mes nanses, sanefes i rodolins de tot l’extens catàleg de tot el mercat funerari europeu.  La caixa és tan maca, tan pesada, tan gran que els sis operaris gairebé no poden amb ella. I amb el tiet clar. Ara mateix la caixa passa a ésser la protagonista de l’espectacle i la seva enormitat comença a provocar la complicitat dins del sector dissident de la família, som a saber, tres o quatre cosins i un germà del finat que fem picades d’ull, cops de colze i mitjos somriures davant del show. Els mitjos somriures passen a somriures sencers quan ens adonem que la caixa, quina paraula més lletja, no passa pel forat.

La caixa sua, els operaris suen, la família sua, penso que el mort també sua i malgrat tanta lubricació la caixa s’ha quedat encaixada entre les bigues que delimiten l’accés a la falsa tomba i ni cap a dins ni cap a fora. El més trempat, o insensat, dels operaris no li ve al cap res millor que saltar a dins del forat per tirar cap avall del fèretre i poder acabar amb l’acte. La caixa, completament encallada, ni es mou. Els operaris comencen a bullir, els familiars sense saber on mirar ja estem assecats, eixuts com el Sahara i l’àvia que d’aquesta no surt. Estic fregit, refregit i socarrimat; amb en Marcello Mastroianni i la Sofia Loren faríem la comèdia italiana al complet, va parir!

Aaaarg! Surto de la semi-inconsciència en la que em trobo, crec que a un amic perdut al desert el va passar el mateix. La caixa ha cedit. Enmig de la calitja boirosa que ens envolta ens adonem de què la caixa a cedit i que el crit només pot ésser de… de l’enterramorts! No és un miratge produït per la caloreta, és real. La caixa ha caigut de cop i possiblement s’ha endut per davant a l’operari, que hi era endins. Els operaris, la família, l’àvia i el mort ens quedem palplantats sense poder moure’ns. Les nostres neurones hi eren a la Barceloneta prenent-se una canya i ara ens trobem força descol·locats. Només el tiet Antonio reacciona, manyo de mena i fort com un cavall, va i salta al forat sense pensar-s’ho dos cops. Darrera de l’Antonio salta l’operari més espavilat o més despert o més conscienciat de la colla. Entre aquests dos i la resta dels operaris que per fi es fan càrrec de la situació aconsegueixen adreçar-la, la situació i la caixa. La situació es tensa perquè sembla que han aconseguit alliberar a l’home, però del forat no surt ni Déu. Més tensió és equivalent a més suor, la deshidratació ens espera tranquil·lament asseguda a l’ombra d’un pi blanc que tenim relativament a la vora. Per fi surt el tiet Antonio que ajuda a treure del maleit forat a l’altre home que duu als braços al company en estat de xoc: inconscient amb els braços i el cap caiguts, mig mort. L’home està a un pas d’esborrar el prefix del seu ofici. Total, un poema. Els companys surten esperitats de l’escena, com un llamp s’enduen al company, imagino que a l’hospital més proper. Puta feina, morir per culpa d’un mort fatxenda i egòlatra que no pot creuar la Llacuna Estigia en un embolcall qualsevol, i aquests son els fills de Déu, els escollits. Em cago en la puta mare que va parir a la puta merda de vida i a les putes feines de Déu, collons!

La situació ara mateix és caòtica, difusa, esperpèntica. Estarem ja per les catorze trenta o quinze hores , el meu rellotge s’ha espatllat, imagino que no és submergible i el pobre ha patit tot un atac d’humitat sense precedents. Tenim per una banda el fèretre que s’ha quedat dempeus a dins del forat amb el santcrist de la tapa mirant-nos amb cara de pocs amics, per l’altra banda estem tota la família tornant la mirada amb cara de beneits trasbalsats al santcrist. Només ens falta que s’obri la caixa. No sé quin dispositiu de tancament de seguretat portarà el fèretre per que no s’obri accidentalment la tapa, però penso que la caixa està pensada per viatjar horitzontal, possiblement ni s’hagi previst aquesta disposició vertical amb viatger a dins. Ens mirem uns als altres, mirem a la caixa, mirem al cel, mirem al camí a veure si ve algú per fer-se càrrec de la situació, mirem com en cauen les gotes de suor al terra. Se sent el xisclar dels vidres i dels metalls dilatant-se sota aquell sol espantós, se senten les cigales, se sent com la calitja puja pel nostre costat preparant altra nit d’insomni. El terra roent que trepitgem desprèn bafarades de calor, crec que m’estic cremant la planta dels peus, és possible que les sabates es quedin enganxades al terra. Al costat meu, la meva dona a punt està d’esclatar com una olla a pressió, ella suporta pitjor que jo la calor. Aigua, necessitem aigua… Semblem ànimes en pena perdudes al desert.

Déu que no s’obri la caixa, no puc pregar, soc un descregut ateu i apostatari que només ha cregut en sa vida en Figo i en Ronaldinho i ja veus m’han decebut com una mala cosa, què no farà Déu nostre Senyor amb mi. Que no s’obri si’s plau, que no s’obri, que no s’obri, penso que la frase la tenim tots al cap. Però jo ho veig, la meva ment perversa s’ho imagina. Veig obrir-se la tapa poc a poc, molt poc a poc amb un grinyol lent, llarg i sec, probablement l’única cosa seca de tota Barcelona a part de la meva gola. Darrera la porta ja veig al meu oncle Jose arrugant-se com una pansa, caient poc a poc, mostrant-se a tots nosaltres per darrera vegada, tornant a ésser el protagonista de la vetllada, tal i com a ell l’agradava. Primer li fallarien els turmells, després els genolls, els malucs, el cos, els braços, el coll, el cap. S’aniria doblegant fins quedar fet un nyap als peus del seu fèretre. Segur que cau poc a poc, teatralment, a càmera lenta, fent-nos sentir a tots la seva caiguda com si fos nostra, fent-nos sentir al nostre cap el mateix cop que acaba donant-se ell contra el ciment de la seva fossa, on descansarà in secula seculorum, adéu, bye bye, fins demà,  xis pum. També veig la caiguda de la resta de l’equip. Tot seguit a la caiguda del mort caurem els vius. La nostra caiguda no serà ni lenta, ni espectacular, ni teatral, ni res de res. Caurem com xinxes, com mosques, no quedarà ni un. Primer serà l’àvia, sempre hem de respectar l’edat, darrera seu anirem caient tots. Quin espectacle més dantesc i absurd, anirem caient uns sobre els altres, com fitxes de dominó. Una vegada tots estirats al terra ens rostirem i quedarem més secs que la moixama. Ja veig els titulars dels diaris del dia següent: Família trobada rostida en un enterrament a Collserola. Carai és la segona vegada que penso el nostre fi. Estic força malament i no, no prenc psicotròpics, només és la calor que em fa desvariar, la situació és tan absolutament ridícula que no hi ha per menys

Bé, la realitat és que aquí ens trobem amb cara de babaus al mig del desert del Sahara mirant la refotuda caixa i esperant que quelcom es bellugui. La primera en bellugar-se és l’àvia. Lògic que li doni un desmai, que pot fer la pobra dóna per conservar la dignitat, doncs res més que desmaiar-se. El disgust de la mort del fill, la terrible calor i el llastimós espectacle de l’enterrament han pogut amb els nervis de la senyora que no han pogut resistir. Tampoc és res de l’altre món. Avui no acompanyarà el seu fill. La portem a l’ombra, una miqueta d’aigua i la dona es trobarà con un jinjol en un pis-pas. I els demés què, comencem a bellugar-nos, a comentar la situació, a pensar que es pot fer quan, de sobte, es presenta altra brigada d’operaris per enllestir la feina.

El primer que tenen que fer és treure el fèretre del forat. Aquesta brigada és més nombrosa, almenys hi ha deu homes, un batalló per enterrar a l’oncle. Com som molts la treuen en un moment. Tot seguit prenen mesures de la caixa, veuen on toca i on no toca i sense dir ni ase ni bèstia comencen a picar amb martell i escarpa per fer els encaixos adients a les bigues de la tomba, d’aquesta manera passarà el punyeter fèretre pel forat. Dit i fet, en un quart d’hora de sorolls, xerrics, grinyols, cops de martell i renecs dels operaris que ens apropen a Déu, en mig d’aquest ambient de recolliment necessari per compartir amb la família els dolorosos moments del traspàs del nostre familiar, la feina ja està feta. El forat ja és prou gran i la fastuosa caixa ja esta fent el darrer descens al seu lloc etern. Deuen ésser les setze trenta o les disset. Per fi estem a punt d’acabar la cerimònia. Els operaris del cementiri estan repassant la làpida i en cinc minuts acaben segur, que més pot passar?

Sembla que la calor a minvat un xic, corre una lleugera brisa que ens refresca i esvaeix totes aquestes sensacions punyents que hem patit avui. Tornem acompanyar sentiments, a fer petons a tort i a dret, a fer falses promeses de propers dinars de germanor i cap el cotxe. Els cosins que venien amb nosaltres s’han buscat altre cotxe més fresquet, insolidaris, botiflers, venuts per tretze monedes d’argent. A veure si trobem un lloc per fer  un mos, que des de les set del matí i amb tantes emocions tinc un enorme forat negre a l’estómac. Anem cap el cotxe, les nostres transpiracions s’estan normalitzant i a veure si acabem d’una vegada per totes.  Com no podia ser d’altra forma, tinc el cotxe aparca

08/03/2009

Un altre panegíric.

Filed under: Uncategorized — elsmeusllibres @ 9:34 pm
Tags: ,

José Minglanilla Sanchez: un hombre bueno.

José, nunca Pepe, alcanzó la felicidad con tesón, esfuerzo y perseverancia. El comienzo no auguraba grandes resultados. Nacido en plena posguerra en un pueblo pequeño, pobre y escondido de la serranía andaluza, a lo más que podía aspirar el pobre chaval era a sobrevivir deslomándose en el campo de sol a sol. La necesidad de prosperidad hizo que José, como tantos y tantos andaluces de aquel tiempo, recalase en Barcelona junto a su madre y a sus dos hermanas siguiendo a su padre , también José, que ya había venido dos años antes a buscarse la vida. José hijo tenia doce años cuando “el sevillano” lo dejó en la Estación de Francia de Barcelona…

Todo fue llegar y ponerse a trabajar. Triste destino el del humilde: ganarse el pan con el sudor de su frente. Al poco de llegar a Barcelona, la desgracia se cebó con ellos, en poco espacio de tiempo, murieron su padre y su madre, lo que convirtió a nuestro José en cabeza de familia, cargo que ha mantenido con mayor o menor acierto hasta hoy en día. José es un hombre de cargos: cabeza de familia, jefe de taller, jefe de producción, secretario del Ampa, director del fútbol escolar, delegado sindical… Es, sin duda, la gran desventaja de no saber decir que no, de entusiasmarse ante cada proyecto que nos presentan y de hacer las cosas mínimamente bien.

José y sus hermanas, tiraron “palante”; con muy poca ayuda y mucho esfuerzo, los tres se labraron un porvenir, un futuro, han creado familias, negocios, han liderado, dirigido, y formado a personas…

Su reencuentro con Mercedes fue toda una suerte para él y para el resto de la familia. Ésta estaba pasando el que fue, sin duda, el peor momento de su vida. Tan jóvenes, sin padres, con escasos ingresos y a Dios gracias que en aquella época no faltaba el trabajo. Mercedes le dio a José estabilidad, serenidad, distracciones y motivos para pensar en si mismo y sobretodo amor, mucho amor. Las niñas la acogieron como a una hermana mayor, casi como a una madre, ser del mismo pueblo a todos les benefició, y tras el matrimonio la vida parecía que comenzaba a allanarse. El matrimonio fue un punto de inflexión para ellos, de sus vidas desaparecen todos esos tintes dramáticos que la habían caracterizado, para pasar a adquirir formas más convencionales: trabajo, familia, descendencia… como la inmensa mayoría de los ciudadanos de a pie.

José, en ningún momento, dejó de crecer laboralmente. En Industrias Caregue entró a trabajar tal y como se entraba en aquella época: de aprendiz. De seguida pasó a ser oficial y al poco de morir su padre ya era el jefe de taller, encargado como se decía en aquellos tiempos. Era muy joven, muchos de los que tenia a su cargo podían ser perfectamente su padre, mas el no se dejo en ningún momento intimidar por estas diferencias de edad ni de experiencia y en breve hizo prevalecer su criterio, que en la mayoría de los casos era el acertado. De su mano, este taller prosperó y se modernizó y las piezas que en él se fabricaban eran de enorme calidad. No en vano, él fue el principal artífice de que Siemens se fijase en ellos, como proveedor primero para acabar absorbiéndola años después.

A José le preocupaba sus escasos estudios y siempre que pudo compaginó su trabajo y su familia con sus estudios industriales. En uno de los múltiples cursillos que hizo en la Escuela Industrial conoció al que pasó a ser su mejor amigo, confidente y segundo de a bordo en todas sus batallas laborales: su gran amigo Joan Ripoll. Un andaluz y un catalán culés hasta la médula y que juntos formaron un dúo digno de admirar.

Joan acompañó a José en su salto de Siemens a Alsthom. Donde el director general de esta gran multinacional llegó a decir de nuestro José:  “Jamás he conocido a nadie con semejantes dotes de mando, José Minglanilla es el mejor jefe de producción que podría tener cualquier compañía industrial del mundo”. José era un buen jefe porque amaba a sus trabajadores, conocía sus nombres, muchos de sus problemas, sus defectos y sus virtudes y cuando se enfrentaba a un despido o a una regulación de plantilla, sufría como una madre.

De esta manera se puede entender que José ostentase simultáneamente los cargos de director de producción y de delegado sindical, cargos completamente opuestos, pero es que nadie como él era capaz de velar por la salud de la empresa a la vez que por el bienestar de sus empleados.

En este período tan largo y a la vez tan corto, José y Mercedes trajeron al mundo tres criaturas: Josep, el mayor, que también va para Jefe de Producción de Alsthom, Maria, arquitecto y Montse la doctora. Un trío del que sus padres no han podido estar más orgullosos. Tres grandes chavales donde los haya que en todo momento han sabido seguir el ejemplo de sus padres: honradez, compromiso y amor por lo que hacen y por lo que les rodea. A buen seguro que los tres respetaran y continuaran el legado de sus padres en sus hijos, los habidos y los por haber.

Entre trabajar, atender a la familia y las demás ocupaciones cotidianas, la vida se le escurrió como la arena de la playa entre los dedos de un niño y sin apenas darse cuenta, a José le alcanzó la jubilación. A todos parecía que José no estaba hecho para ella, él ha sido persona de continua actividad y ese parón…Por suerte, José era un tío muy listo y sabía que la raíz de jubilación es júbilo y a eso dedicó sus últimos años, al júbilo, a la alegría de vivir. Pasó la última etapa de su vida disfrutando de la vida, de su mujer, de sus hijos, de su familia, de sus amigos… En definitiva, de todo lo que más quiso a lo largo de su vida.

Con José se nos va ese hombre inteligente, de agradable trato, dispuesto a echarte una mano, a darte un consejo inteligente, enamorado de la vida y de los suyos al que siempre tendremos en nuestras mentes por lo que nunca se separará de nosotros.

02/03/2009

Panegíric

Filed under: Uncategorized — elsmeusllibres @ 7:57 pm
Tags: ,

El panegíric d’un home mort, fet segons les opinions de la gent que li era propera.

José Minglanilla Sánchez: un hombre bueno.

Una tarde de agosto donde ni las moscas se atreven a ver la calle, cuatro críos, amigos, casi hermanos, estábamos zampándonos a la sombra de un avellano una de las cuatro sandias que le habíamos arrancado del huerto al señor alcalde, don Indalecio Martínez. Si cierro los ojos aún puedo sentir el sabor de aquella fruta madura, recién recogida, al mismo tiempo, veo los ojos de satisfacción de dos de mis compañeros de aventuras. Los ojos del tercero no reflejaban esa alegría; José, el rubio, estaba comiendo como el que más, tenia tanta hambre como cualquiera; pero estoy seguro que lo hacia a disgusto, era demasiado bueno para disfrutar con esas travesuras. De bueno: tonto, como decíamos en el pueblo. Quizás, ese fue el último verano en el que jugamos juntos, después nos pusieron a todos a trabajar, más tarde él se fue a Barcelona, yo…Lástima hubiéramos sido grandes amigos.

José vino a Industrias Caregue de la mano de su padre, en cuanto lo vi, me di cuenta que tenia algo especial, que era un gran chaval, que aprendería y con un poco de suerte, llegaría lejos, poco me equivoqué. Era cumplidor, puntual, serio, trabajador con muchas ganas de aprender, respetuoso y seguro de si mismo; irradiaba una gran confianza y una gran seguridad, lo que le permitió tener siempre gente a su cargo dispuesta a seguirle. Tras el duro golpe de la muerte de su padre, estas cualidades explotaron, permitiéndole llegar a ser Jefe de Taller de mi empresa. Estas mismas cualidades, le permitieron volar lejos de aquí pero el siempre sabrá donde esta su casa.

José y yo nos hicimos amigos durante un cursillo de soldadura que se impartía en la Escuela Industrial de la calle Urgell de Barcelona. Y desde entonces hasta ahora, a sido mi amigo con a mayúscula. Gran amigo y gran jefe, ya que al poco de acabar el cursillo, me llamó para trabajar a sus órdenes en Industrias Caregue, le seguí a la Alshtom y me jubilé con él. En la vida laboral he sido, y a mucha honra, siempre su segundo, menos mal que sobre la bici y en el frontón el orden se invertía y pasaba yo a ser el primero. Primero o segundo tanto da, el uno con el otro siempre nos hemos tratado como iguales, casi como hermanos. Soy padrino de su hijo, vecino en Coma-ruga, compañero de fechorías… José es ese amigo fiel con el que puedes contar para un costillada, unas vacaciones, una mudanza o….

Los hijos varones hemos de matar a nuestro padre, figuradamente claro. A mi no me apetece, si lo mato en quien me voy a apoyar. Él siempre quiso que estudiase, que tuviese carrera, que mi hiciese un hombre de bien labrándome un porvenir, siempre fue un tradicional. Mala suerte, le salió un hijo díscolo, enfadado con las letras y con los números. A regañadientes, bajo presión y múltiples amenazas entré a trabajar en el taller con él. Por suerte, de esa no me escapé, y comencé a trabajar desde abajo. Mi padre en el fondo es un trozo de pan, y gracias a su ayuda, consejo y a mis noches de vigilia me titulé y con un poco de suerte igual accedo a su puesto, tal y como él accedió al de su padre. Menudo reto, el listón está muy alto. Dejando de lado el laboro, José es un buen padre, demasiado dedicado a su trabajo, pero siempre atento y cariñoso, un tío exigente, pero es que a él la vida le ha exigido mucho. Pronto será abuelo y seguro que esa dureza se le deshace.

El día que inauguré mi peluquería, a José se le humedecieron los ojos. José tiene mucho corazón pero pocas lágrimas, las vertió todas de joven y los ojos se le secaron. Con qué orgullo familiar se paseaba arriba y abajo por mi pelu, seguro que la cabeza le hervía con los recuerdos de los duros tiempos que habíamos pasado los tres hermanos. Nuestra prosperidad le hacia feliz, a Barcelona vinimos detrás de ella, con una mano atrás y otra adelante y tras años de penurias y esfuerzos, la alcanzamos. Él fue el motor familiar, la base, soporte, y bastón donde apoyarnos. Con la pérdida de nuestros padres el se erigió en cabeza de familia, tirando y empujando de nosotros a base de trabajo y esfuerzo, sin tirar en ningún momento la toalla. A José le debemos la vida y la felicidad.

José era conocido en todo nuestro sector. De él se decía que era un magnífico jefe de taller, que llevaba a la gente como nadie, que fue cocinero antes de fraile y que se las sabía todas, A pesar de ser tan joven, estaba mitificado dentro de nuestro pequeño círculo. A mi entender, le faltaba un poco de base teórica, porque de práctica iba el tío sobrado. La entrevista que mantuve con él despejó mis dudas, que seguridad en si mismo, si parecía yo el aspirante. Necesitaba un jefe de producción como José. Mi fábrica era una jaula de grillos, aquello no funcionaba ni a tiros, le hice una muy buena oferta, casi insolente y aceptó. Pocas de mis decisiones han sido tan acertadas, José convirtió esa jaula de grillos en una orquesta sinfónica, la envidia de nuestra multinacional. Jamás le oí dar un grito, tratar a nadie sin respeto ni dar airadas órdenes sin sentido, no sé como respetaba y se hacia respetar, pero su fino olfato con la gente siempre le ayudó. José ha sido mi director de producción y siempre, siempre un buen amigo.

Una vez al año me traigo a José para que les explique a mis alumnos como es la vida real. Es el día que los tengo más obedientes, más callados y más atentos. Su sexto sentido les hace ver que tiene delante a una persona sincera que no les va a vender ninguna moto, que les explicará las cosas de tu a tu, sin tapujos ni florituras, valorándolos como personas que son. José es así, claro, transparente y directo, sincero y cabal. Alguien en quien confiar, que se entusiasma y apoya cualquier proyecto propio o ajeno. Sin ese entusiasmo y apoyo yo no seria maestra y mi hermana no tendría su pelu. No me puedo ni imaginar que hubiera sido de nosotras sin él, ¿donde hubiésemos acabado? José ha sido nuestro hermano, nuestro padre, nuestro amigo, nuestro confidente, nuestro soporte económico, y no se cuantos nuestros más.

José es el padre más pesado del mundo, seguro: que si os quiero mucho, que si un beso a papá, que si mis niñas, para pasar después a las notas, los deberes y acabando por esa falda, ese chico… José ha sido un padrazo, con su hijo fue más duro, eso de ser el primero duele, pero con nosotras dos… Al pobre, al vernos se le caía la baba y siempre hacíamos con él lo que nos daba la gana. A pesar de los cientos de horas que ha dedicado a su trabajo, siempre estuvo por nosotras, por nuestra evolución como personas, como estudiantes y como mujeres. Sabiendo lo que ha sufrido por nosotras y todo lo que nos ha querido, ninguna de las dos lo cambiaríamos por otro padre y que pase lo que pase siempre seremos sus niñas.

Ni mi cuñado ni yo hemos conocido a nuestros suegros, no nos ha hecho falta, hemos conocido a José. Menuda fiera controlando a su manada. Presentarse a él como pretendiente de una de sus hermanas no se lo deseo a nadie, era como salir a los leones. Tío duro, impenetrable y áspero como nadie. Mas cuando consigues entrar en él, cuando rompes ese caparazón duro, la cosa cambia. Cuando lo conoces lo amas. Jamás recibirás un no por respuesta, para nada, ni para lo bueno, ni para lo malo. Nunca ha dejado de apoyar todas nuestras decisiones, apoyo razonado, ganado a pulso, que te da plena confianza. Saber que se tiene a alguien detrás permite afrontar las cosas de otra manera. José ha sido como un amigo, como un hermano para dos hijos únicos como nosotros.

Llevo tantos años al lado de José que no recuerdo mi vida sin él. Ya de crío, en el pueblo, era un pedazo de pan, el más bueno de la chiquillada. Desde nuestro feliz reencuentro en Barcelona hasta hoy no he podido más que confirmarlo. Al verlo endomingado en la puerta de aquel cine, algo se encendió en mi alma, una voz me dijo éste para ti y así fue. Después de tantos años juntos veo que hemos tenido grandes momentos de felicidad y alguna que otra pena y sufrimiento, como toda pareja que se precie, pero en definitiva, ha sido un placer vivir con él y lo volvería a repetir. Hemos compartido penas y alegrías familiares, laborales, de todo tipo, pero siempre con la seguridad absoluta de que nos tenemos uno a otro, que somos el uno para el otro esa tabla que todo naufrago pide para sí en medio del océano.

22/12/2008

Micro-relat

Filed under: Uncategorized — elsmeusllibres @ 4:11 pm
Tags: ,

Soy el último de una saga de grandes empresarios y próceres de la pátria. Forjadores de fortunas, creadores de riqueza que dirigieron la economía y los destinos de este país.  Poco a poco la energía vital de esta familia se ha ido desgastando, las empresas han cerrado o se han malvendido, la dirección de la sociedad civil ha pasado a otras familias, se has vendido propiedades, concesiones, derechos… Mi familia entró en una espiral descendente donde perdió en un puñado de años todo lo que se habia alcanzado en a décadas de esfuerzo, tesón y trabajo.

Todo ello, al fin,  desemboca en mi persona. Lo vuelvo a decir,e soy el último mohicano de este noble apellido, el último poseedor de innumerables bienes embargados, presidente de empresas en total decadencia y dueño de bancos en bancarrota. En realidad, no tengo un duro, no tengo ni donde caerme nuerto, hasta el panteón familiar esta embargado por el ayuntamiento.

Esto se acaba, en menos de veinte minutos pasará el AVE por este túnel, y ya va siendo hora de que estrene este fabuloso medio de transporte, aunque solo sea subido en su parachoques delantero.

18/12/2008

La Meva Parella

Filed under: Uncategorized — elsmeusllibres @ 11:02 am
Tags: ,

Podria ésser aquest relat el primer capítol d’una novel·la? 

 

Que és el que vols avui? Per què fem aquesta pregunta tant sovint. Pensem que la persona del nostre costat, ja sigui la parella, l’amic o el company de feina és d’altra manera, que no son ells, que el seu comportament d’avui és estrany, que no él ell. I si el d’avui és el seu comportament normal? És possible que la normalitat s’ens presenti avui i la resta, els dies de comportament “normal”, realment siguin els dies diferents. O per què hem de tenir sempre un mateix comportament. Qualsevol pot esser avui simpàtic i demà bord, esquerp i antipàtic. Un és com vol és p cpm vpñ esser i no pas com vulguin els demés, les convencions socials o la necessitat d’agradar als altres.

Malgrat tot, les coses no son així. Imaginem un individu que avui sigui rialler i agradable, demà servil i hipòcrita, demà passat tímid i taciturn  i l’altre xerraire i cridaner. No el podríem tractar. Tots nosaltres tenim una composició mental de com son les persones que ens envolten i com hem d’interactuar amb ells. Davant d’una persona així no sabríem que fer, si parlar, callar, demanar o servir. Estaríem completament perduts i com sabem que la natura és sàvia, aquesta ens ha proporcionat uns trets físics, mentals i de caràcter per on els demés ja saben com navegar, com tractar-nos sense por de sortir en globus.

Recordo quan vaig conèixer per darrera vegada una persona interessant. Realment era una persona que em va recordar una altra persona; això sembla allò de les nines russes, aquell recurs literari tan manit i fet servir que ja ha perdut tota la seva gràcia, però és veritat. A més a més, la persona que vaig conèixer ahir era una noia i a qui em recordava de veritat era un noi. A la noia li direm Rebeka i al noi Mefistòfeles.

Bé doncs. Fa cert temps vaig conèixer a la Rebeka, ella  és la  protagonista del relat i possiblement de la meva vida. De totes maneres no explicaré gaire cosa d’ella. No parlaré dels seus ulls verds, de la seva cara de nina, de la llargària de les seves cames ni de la mida dels seus pits. Només és adient parlar-ne de la seva expressió, del seu somriure i de la seva mirada que em va recordar tant en Mefistófeles i em va permetre conèixer-la. Aquella mirada trista, desangelada i perduda, alhora de desencant i pena, de persona que hi és en aquella sala de lectura com podria ser a l’estadi olímpic, al bar Leopoldo o en el menjador de casa seva.  Asseguda tal com ho fan les noies bé, conava un aire romàntic i poètic a l’estança i de pas a la institució. Fins i tot vaig arribar a pensar que possiblement quan tanquen la biblioteca, ella es

Biblioteca

Biblioteca

queda dins esperant al dia següent per poder continuar la seva feina.

No sé com i perquè vaig tindre una mena de arrebat i vaig abordar-la. Hores d’ara encara em sorprèn la meva reacció. Jo soc un tio força tímid  que no acostuma a parlar amb estranys i abordar sense més ni menys a dones desconegudes, joves i maques no entra en els meus esquemes, Però el vaig fer. Vaig acostar-me i li vaig vomitar la meva vida. Com em deia, d’on era, on vivia, de què treballava, a què dedica el temps de lleure… No era el lloc mes adient. Vaig rebre uns quants xsst, per jo a la meva, a explicar la meva vida. A mida que anava despullant-me de les meves intimitats i a mida que ella anava sortint del seu capteniment, al seu rostre en forma lluna aparexia un somriure entre simpàtic i irònic i al meu cap s’anava encenent una llum. Més aviat era una mena de lot que anava cercant pels passadissos més amagats del meu cervell una cara, una mirada i un somriure com aquell. Per dins, el meu cap intentava trobar aquell somriure i per fora, no se perquè, dins del silenci trencat per mi d’aquell racó de la sala de lectura, no podia deixar de parlar. Tenia una enorme necessitat d’expressar-me, de buidar el pap, d’explicar-li a la Rebeka, encara no sabia com es deia, la meva vida, les meves penes i treballs, els meus desitjos més íntims… Ja fa un any d’aquesta primera vegada. En total van ser unes quantes  les vegades que vaig poder fruir d’ella. Quatre o cinc vegades en un parell de mesos. Poc, molt no ho sé. Amb aquestes poques hores jo ja tinc completa la meva vida i la

Una parella

Una parella

meva capacitat de amagatzemar records.

No acostumo a anar a la biblioteca, ara mateix no sé on tinc el carnet de sòcia. No es que no m’agradi llegir, però no soc una lletraferida. Cada any llegiré tres o quatre llibres, novetats i best-sellers, i força revistes de temes que m’interessen, viatges i lleure principalment. Però aquell dia vaig entrar-hi. Feia una calor infernal, havia sortit aviat de la feina i no es podia anar enlloc. Anava cap a casa buscant una dutxa i qualsevol cosa fresca quan al davant dels meus ulls va aparèixer la biblioteca del barri. Era el meu camí habitual però no se per quins set sous no m’havia adonat mai de la presència d’aquell edifici cultural. Cultural i fresc. Quan vaig entrar no m’ho podia creure, que bé que s’hi estava. Temperatura gairebé hivernal, ambient relaxat, net i endreçat, silenci, poca gent i alguna revista per passar el temps. Quina troballa. Vaig agafar una revista i em vaig anar al racó més solitari de la sala. Portava una estoneta, estava a gust, tranquil·la i relaxada quan de sobte s’abraona sobre mi un desconegut, semblo un anunci de perfum, i sense deixar-me dir ni ase ni bèstia, m’explica la seva vida. Cada tres frases em deia que li sonava la meva cara, si ens coneixíem i coses d’aquestes. Per educació i per ser-hi a un lloc públic no el vaig endegar. Jo em deia que aquell tio volia lligar, un altre pesat, un que ha trobat un nou espai per la caçera. Parlava sense fre ni aturador. Va estar almenys quinze o vint minuts gairabé sense respirar.Jo ja estava  tipa i apunt d’aixecar-me’n quan de cop va i calla, em mira fixament i diu gairebé a crits: Tu ets en Mefistófeles!. Quina vergonya Jo al·lucinava, no m’ho podia creure. Estava prenent la fresca i fullejant una revista a la biblioteca quan m’aborda un tio que no conec de res, deixa anar un rotllo sobre la seva vida i coses d’aquestes i per últim em confon amb un tio. Hòstia! Agafo la bossa  marxo disparada cap el carrer. El tio darrera meu, cridant-me: Mefistófeles!, Mefistófeles!. Tota la biblio ens mira, tres o quatre avis llegint el diari i un parell d’immigrants txatetxa’nt amb els parents. Jo començo a xisclar: El tio que vol abraçar-me. Estic molt agobiada. El tio continua cridant-me Mefistófeles!, Mefistófeles! No sé com desempallegar-me del tio i clar faig el que una pobra noieta com jo sap fer. Li foto una puntada als ous de la que s’en recordarà tota la seva puta vida, el pobre i jo surto corrent cap a la porta. Corro i corro carrer avall fins a casa meva. Pujo les escales de quatre en quatre i em tanco a casa amb els tres panys de sis voltes que tinc a la porta, divuit voltes. Estic amarada en suor. Tremolo, nervis, ràbia, calor, de tot. Quina impotència la de les dones. Qualsevol llardós es pensa que pot tirar la canya en qualsevol lloc. Imbècil! Com es deia aquest imbècil? Enric. Vaig recordar-me que havia dit aquest nom. Enric nosequantos. Quina ràbia, quina ràbia i quina calor.

Si penso en aquell moment encara m’encongeixo. Quin mal collons, quin mal. Veig com em retorço i em recargolo a la porta de la biblioteca. Estic rodejat de tota la parròquia, els bibliotecaris i els clients que no saben si trucar l’ambulància, la policia, al manicomi o la tele. Al davant de tants dubtes no saben que fer i em deixen al terra amb el meu dolor i la meva vergonya i ells continuant amb el que feien. Joder quina societat!  De mica en mica vaig restablint-me. M’aixeco i amb la remota esperança de poder algun dia ser pare.. No veig ningú. Clar, ja ha passat tanta estona que ves a saber on hi és el Mefistófeles. Segur que ha marxat a casa seva. Aquest cabró només ha canviat de sexe, però continua igual d’esquerp, covard i traïdor. Mira que sortir a corre-cuita després de més de tres anys sense veure’ns. El mal d’ous, la calor i l’estupor davant del canvi de sexe del meu millor amic fan que em maregi una mica. Per sort, la rambla on és la biblioteca té unes ombres molt fresques d’uns plataners bords, com el meu amic.

A dins del meu piset vaig reflexionar. I reflexiò es sinònim de penediment. Penso que tampoc el tio ha estat tan antipàtic ni tan desagradable. L’he notat una mica nerviós. Però al juliol amb tanta calor, tothom està nerviós. Em penedeixo més i més  diguem-ne un xic visceral. Pobre tio, igual el deixat impotent per la resta, tan jove. Dubto molt, tinc un runrún que no em deixa tranquil·la, potser tenia que haver intentat aclarir la confusió, Jo no soc aquest Mefistófeles, jo soc la Rebeka i des de sempre. Al final, torno agafar la bossa i baixo a l’infern. El carrer bull, l’asfalt s’enganxa i només el trepitjo ja m’estic tornant a penedir. Carai soc el penediment fet dona. Però ja que he tingut el valor de tornar al carrer no tornaré a pujar al meu piset. I torno a la biblioteca a veure si trobo aquest Enric.

Serà mala puta, vaig pensar. Me’n recordo de la seva cara que feia com si la tingués ara mateix davant meu. Jo hi era sota el plataner recuperant-me del cop i ella pujava rambla amunt sota aquell sol que aixecava una boira com las que es veunen a les pel·lícules. Tenia força temps per fixar-me en ella abans què arribes al meu costat. La vaig mirar i remirar i era la viva imatge d’en Mefistófeles fet dona, o no. A mida que se m’acostava començava a veure petites diferències. Que si l’alçada no era exactament la mateixa, que si els ulls, que si… Les operacions fan miracles, però que jo sàpiga la gent no creix o encongeix amb una operació. A la fi, Mefistófeles-Rebeka va arribar al meu costat i vaig adonar-me del meu error. Aquella noia no era el meu amic, s’assemblava i molt però no era el Mefistófeles. No sabia on ficar-me i vaig voler desaparèixer.

Suava i suava, com pot fer tanta calor. No hi havia ni Deu al carrer. Hi ha que estar tocat de l’ala per sortir al carrer a aquestes hores i en aquestes dades. Vaig cap la biblioteca a una velocitat de creuer, ni massa ràpid per suar ni massa lent com per desfer-me al mig del carrer. Vaig pujant rambla amunt i veig a l’Enric aquest dels nassos tan tranquil i relaxat sota l’ombra d’un plataner. Jo preocupada per ell i ell tant a gust, només li falta una cerveseta i unes olives. Serà possible!  En el precís instant en que començava a bullir la meva ràbia vam creuar les nostres mirades. La seva era de sorpresa, evidentment no se li passava pel cap el fet de què jo tornes al lloc del crim. Bé, era de sorpresa i d’una mena de penediment que em va fer canviar la ràbia per pena. Pobret, tinc que haver-li fet molt de mal, tinc que disculpar-me ara mateix i desfer l’embolic en que ens em ficat.

Ja la tinc aquí, no sabia que fer. Vaig pensar que o torna per rematar-me, o per demanar-me disculpes, per confessar-se i dir que és el Mefistófeles, encara que evidentment no ho és.  Sigui o no el Mefisto la veritat és que està força bona, i força suada. Que diu?  No l’entenc prou bé. Collons de motos. Perdona, que m’has dit, es que entre les motos i que encara estic una mica estabornit no entenc el que dius. Perdona que em presenti. Em dic Enric Cassases, natural de Ripollet, encara que fa tres o quatre anys que visc en aquest barri. Perdona’m per abraonar-me d’aquesta manera. M’has semblat altre persona. Millor dit m’has semblat un noi que és o era el meu millor amic, però que fa un temps que no el veig. Per un moment he pensat que ets tu, o que tu ets ell, que t’havies canviat de sexe. Quina bajanada. De veritat perdona’m. Va et convido a una cerveseta ben freda al bar de la cantonada. Som-hi.

No m’ho podia creure. Que feia prenent cerveses amb aquest tio?. Feia una estona que l’havia deixat KO al terra de la biblioteca i ara estic amb ell. O està molt penedit i de veritat vol disculpar-se i m’ha perdonat i també vol aclarir aquesta situació o a descobert una nova forma de lligar. A primera vista, l’Enric te cara de bon tio. El tio feia grans esforços per quedar be, volia ser agradable i fer-me oblidar el malentès amb el Mefistòfeles aquest. El tio estava força obsessionat amb el Mefisto. Es veu que era el seu millor amic i de sobte, va desaparèixer. Van compartir festes, sortides i confidències. De noies poques, l’Enric sempre va sospitar que era gai sense saber-ho el Mefisto mateix. Però ja sabem que som molt moderns però hi ha temes que son tabú. Jo de fet estava gaudint d’una estona molt agradable. El bar era llardós, un bar de cigaló, amb la parròquia de barri jugant a dominó. Però m’havia relaxat les dues cervesetas ja començaven a fer efecte i em mirava a l’Enric amb uns altres ulls. No està pas malament aquest noi. Simpàtic, xerraire però no tan pesat, sembla força net a pesar de les circumstancies, i de l’obsessió amb el Mefisto dels collons. Que si van anar amb el Mefisto d’excursió al pi de les tres branques, que si les vacances d’Eivissa, que si les festes de la facultat, que si les sortides en bici… A la tercera birra i en un moment d’eufòria mental la meva llengua pel seu compte va i diu: A tu t’agradava el Mefistòfeles.

Per pixar-se. Que si soc gai. Jo! L’Enric Cassases gai­… Es pensa que el Mefisto i jo érem parella i que em va deixar. Que si estic obsessionat amb la seva desaparició. Era el meu amic i punt. Molt bon company, amic i confident. Bé confident en la mida que els homes tenim confidents. Es pensa que és el meu Patrocle i en realitat era el meu Filemó. Primer em vaig picar una mica, però no paga la pena. Si una tarda asfixiant de juliol una noia força maca et demana per la teva inclinació sexual millor prendre-s’ho a broma e intentar demostrar just el contrari. Mai he tingut traça lligant. Les meves conquistes sempre han estat casuals.Fruit d’alguna festa, reunió, o he estat lligat. Tirar la xarxa i recollit fruits no és el meu estil. I feia poc que hi havia sortit d’una tempestuosa relació i no tenia ganes de dones, almenys fins que passés la calor. I a sobre la tia s’està pixant de riure.

La cara que va posar el tio va ser de foto. Jo que si jaja, jeje i ell posant-se vermell, blau, verd i de tots colors. Semblava l’arc de Sant Martí. Evidentment no és gai. És tímid i una mica tallat, però no és gai. Em reia tant que els clients del bar  no s’estaven de mirar-nos. Sobretot a mi que era l’única noia que hi era al bar des dels temps del naranjito. Portàvem tanta estona, i tanta beguda, al bar que gairebé era de nit. La situació començava a ésser una mica tirant. El tema del Mefisto s’havia acabat, Jo no soc molt amiga de les confidències íntimes i després vaig descobrir que no l’agradava molt parlar d’ell mateix i que no sabia mentir. Tot d’una ell s’aixeca i em diu que em convida a sopar. Jo soc una senyoreta de bé. Moderna però de bé. No em vaig amb qualsevol i amb l’excursió al bar ja en tenia prou. Vaig dir-li que no. No se amb quina excusa vaig escapolir-me de l’escomesa. Me’n vaig acomiadar amablement amb una encaixada, amabilitat  i bones paraules. Vaig sortit esperonada cap a la pau de casa meva.

Em vaig sorprendre a mi mateix amb la invitació. No és el meu estil. Van sortir-me les paraules totes soles. Penso que sense gaire convicció i sense gaires diners. Aquell mes no sé quantes factures havia pagat i la paga fi encara estava lluny. Desastrós. Ella va sortir volant del bar. Quina festa pels parroquians del bar. Els vaig fer tanta pena palplantat i menyspreat al mig del bar veient aquell magnífic cul que s’allunyava rambla avall, que em van convidar a una altra ronda de cervesa. Ells no sabien que en el fons, la seva precipitada marxa m’havia tret un pes de sobre. Si hagués volgut sopar amb mi m’hauria ficat en un altre embolic faldilles i de diners. Així va ser com vaig conèixer a la Rebeka. Al dia següent, a l’oficina i enfonsat en una  boira resacosa fruit de les cerveses, la calor i la llàstima de mi mateix em recordava del vespre passat. També se’n recordaven els meus ous. Tenia una remor de la que no volia preocupar-me’n, però… Crec que era divendres. Si, era divendres perquè teníem la reunió setmanal d’objectius i millor no parlar-ne dels meus objectius i de la seva consecució. Quedaria molt romàntic si ara mateix expliqués que van passar els dies, però la imatge de la Rebeka, del cul de la Rebeka, rambla avall no me la podia treure del cap. Realment no va ésser així. Passà el cap de setmana, evidentment sense sortir de casa. On vols que vagi. Feien no sé quants graus a l’ombra i com a casa, i si tens aire condicionat més, enlloc. Estava sense cotxe, l’havia estripat, sense carnet, me l’havien tret, i no voldreu que vagi a la platja en tren. Tant es val tampoc m’agrada la platja. O sigui, em vaig quedar a casa abraçat al pingüí i a la nevera. El dilluns mati, camí de la feina la Rebeka només era un lleu record en el meu inconscient i en els meus ous.

No hi ha home que no sigui igual. Després d’aquell subtil intent de lligar. Sofisticat, però infructuós me’l vaig trobar el dilluns matí al bus camí de la feina. Normalment vaig en el cotxe d’una companya, però aquell dia no se que passava i vaig agafar el trenta-quatre  Sembla ser que ell si que l’agafava cada dia i vam coincidir, ja és casualitat!. No sabia si saludar-lo o passar d’ell. Però com que ja he dit que soc una noia de bé, la meva educació em va obligar a alçar la mirada i fer un somriure per saludar-lo. Quin ridícul! Jo com una beneita fent el paripé i ell va i passa de mi, ni em torna el somriure, ni la salutació, ni res de res. Ell i el seu Ipod passant de mi i un parell de parades després es baixa del bus tan fresc. M’ha esgarrat el cap de setmana de platja. En comptes de relax i desconnexió el meu cervell s’ha entestat en pensar en ell, l’escena de la biblio i la meva negativa a sopar. Que si semblava un noi ferm i maco, que si era un aprofitat, que si tenia que haver aprofitat l’oportunitat, que si millor a casa i ara això. Que se’n vagi a cagar i adéu. La feina i les ocupacions habituals van fer que jo també gairebé l’oblides. Això si, per si de cas no vaig tornar a trepitjar la biblioteca. Llàstima s’estava tan fresquet. Van arribar les vacances, em vaig anar amb unes amigues a Finlàndia i al setembre si m’arribeu a demanar per l’Enric Cassases pues… ni idea. El setembre d’aquell any va ser dur. L’infern continuava. Merda de canvi climàtic. A la feina havia reestructuracions de tot tipus i la vida real era tediosa i ensopida. Sortir amb alguna amiga, els caps de setmana a la platja i qui dia passa any empeny. Vist amb distància no sé perquè no vaig intentar trobar a l’Enric. El temps em va demostrar que era molt bona persona. No sé si com a parella, les circumstàncies no em van deixar comprovar-ho, però segur que com amic és collonut. Llàstima de circumstancies o llàstima d’un mateix. Escollir sempre és fotut. I no és pot tornar enrere. Jo vaig apostar per la meva seguretat i tranquil·litat i penso que ell també. Vam perdre l’atreviment i la gosadia. Vivint massa confortablement i tenim por a la falta d’aquesta comoditat. Poca-soltades que ens marquen la vida.  

La segona vegada que la vaig veure  va ser pagant el compte a una cafeteria del barri. Havien passat un parell de mesos des del nostre primer contacte. La rara intimitat que es va produir aquella tarda va sorgir de nou. Hi eren molt a prop l’un de l’altre, la cafeteria estava plena com un ou, curiosament ens vam saludar de forma força amistosa i vam tornar a seure a una petita taula que s’acabava de buidar en una raco. Aquesta noia em produïa reaccions inesperades en situacions inesperades. No acostumo a entrar tot sol a bars, em sento força ridícul, però aquell dia fent encàrrecs pel barri em van entrar unes horribles ganes de prendre un cafè i vaig entrar en una cafeteria molt maca que havien obert no fa gaire. Asseguts i mirant-nos fixament  parlàvem tots dos alhora. Semblaven bons amics que es retroben després de certs temps. Ni que fos el Mefisto. Parlàvem molt animosament. Res de retrets ni de perdons ni de malentesos. Es veu que el nostre inconscient havia esborrat les coses dolentes d’aquella tarda de juliol i ens deia que podiaem començar una nova amistat o el que fos. Realment la Rebeka tenia una veu molt bonica i la seva manera de parlar era alegre i interessant. Vam parlar de les vacances, de les seves perquè jo no n’havia fet, una mica de la feina i del mon en general. Feia tarda de confidències, estava ennuvolat, feia tarda de xocolata i confidències i és el que vam fer. Va ser una tarda molt agradable.

Al final ens van fotre fora de la cafeteria. Sembla mentida com passa el temps quan s’està bé.  L’Enric és un tio alegre i divertit, té una conversació molt agradable si no li surt el seu costat fosc…

28/11/2008

El despertar.

Filed under: Uncategorized — elsmeusllibres @ 6:00 pm
Tags: ,

Un mati al llevar-me vaig escriure aquest text.

Abrí un poco los ojos, muy poco, lo suficiente para ver la hora que daba el despertador y asestarle su manotazo diario. Cada día de cada día igual,

el mismo desconcierto, el mismo ritual, el mismo manotazo , la misma media vuelta y el volverse a dormir un ratito en sus brazos ,imaginando que hoy no hay que salir de casa, que no hay que salir de la cama.

Enseguida, bueno, todo lo rápido que puede ser enseguida a esas horas, me pareció darme cuenta de que algo no estaba en su sitio, de que algo había de diferente desde la ultima vez que conscientemente 2584945306_524abe7f3e_m1había apagado ese puto reloj.

El dormitorio no parecía el mismo, sentía alguna pequeña alteración en el ritual diario de mi despertar. Puede que fuese la alarma del reloj, que me pareció sonar diferente,  o los brazos que me estaban rodeando, que parecían tener otro tacto, o la lamparilla de noche que esta vez no cayó al suelo siguiendo su costumbre.

Preferí no abrir mis ojos de inmediato, preferí esperar. Quizás esas alteraciones sólo eran fruto de ese estado de semiinconsciencia pasajero que se sufre al poco de despertar, cuando uno no sabe bien ni el día que es ni falta que le hace, o quizás, solo quizás y aunque era una muy remota posibilidad se había producido un cambio, aunque solo fuese pequeño, pero cambio al fin. Apreté los ojos y decidí esperar. Poco esperé, la naturaleza me llamaba con  insistencia, y no tuve mas remedio que  levantarme. Me desembaracé de esos brazos que ya no sabia si me protegían o me oprimían, y ya de pie, frente a la cama y con la escasa claridad del nuevo día vi como todo estaba igual que siempre, el reloj, la lamparilla, los brazos, el cuerpo al que esos brazos pertenecían, y la habitación en general eran los mismos de siempre, los de cada día de cada día y los del fin de semana, los de mi vida entera. Y lloré,  lloré, lloré y me meé.

Y todavía, y eso que han pasado unos cuanto años, aun no acierto a adivinar porque. Quizás fuese por rabia, o por impotencia, de ver que todo seguía igual y que nada cambia, que cuando uno realiza las primeras elecciones importantes de su vida; la pareja, la profesión, su lugar en el mundo…; influye y determina todas las demás, y marca un camino del que es muy difícil , por no decir casi imposible , salir .

2584945306_524abe7f3e_m

24/11/2008

Moleskine

Filed under: Uncategorized — elsmeusllibres @ 7:13 pm
Tags: ,

Em vaig regalar una “Moleskine” i vaig fer-li un panegíric.

El nostre imaginari particular te objectes que ens criden molt l’atenció. Son objectes fetitxe que pel seu valor sentimental, no per la seva vàlua econòmica, volem posseir. Sembla que ens donen més força, més empenta, més llibertat. Jo he aconseguit un d’aquests. El coneixia per les pelis i els còmics però ni sabia com es deia. Gràcies a una novel·la dolenta ho he esbrinat. Perque desprès vagin dient que llegir no serveix per res!

Ara que ja la tinc a les meves mans, millor dit a la meva butxaca de l’americana , no se com encetar-la. No vull fer una nyap només començar. Això és una contradicció. Realment està ideada per fer-hi nyaps i proves, però tot i així em dona “unnoseque” començar-la de qualsevol manera. La faré servir com a segona opció, serà el millor, penso.

De fet des de que la tinc no he notat cap canvi, no tinc més força, ni més empenta, ni més llibertat. Tinc uns euros menys, ja que l’estri en qüestió es força car i el proper serà de la competència o dels xinos. Jo mateix em vaig sorprendre quan la vaig comprar. Va ésser una mena d’impuls. No se si va ésser una compra compulsiva o un homenatge per una bona venda, ves a saber! Ja la tinc i no donarem més voltes.

Ara mateix la començo i “a lo hecho, pecho” com diuen al país del costat. Si faig el nyap, que sigui el meu primer nyap en la meva primera Moleskine.

Que que és una Moleskine?

Mira la foto i la veuràs.

Moleskine

Moleskine

20/11/2008

Un Tio Estrany.

Filed under: Uncategorized — elsmeusllibres @ 3:47 pm
Tags: ,

Un altre cop les mateixes cares. Cada dia les mateixes cares de pal, mescla de son i avorriment amb tra-çes de llit i de cafè amb llet. Son les cinc i cinc de la matinada d’un matí qualsevol, d’una setmana qualsevol. Sembla mentida que hi hagi gent desperta tan aviat, o tan tard depèn com ho miris,  però la veritat és que a l’andana del metro L3 , propera estació Maria Cristina, som una colla de gent. Sempre em pregunto on van. Tinc clissats uns quants i fins i tot els hi he posat malnom. El fals yupi, un paio que va amb blazer corbata, llegeix premsa econòmica i mira als demés com si fossin d’una classe subalterna. Serà babau el tio, els executius no es lleven a aquestes hores!. Un altre és l’okupa de bon rotllo, un xaval jove amb rastes i la bici a sobre que té una cara de bona persona que caus d’esquena. Segur que aquest va a treballar combinant metro i bici. Vés a saber de què treballa. També tinc alguna noia fitxada, la infermera per exemple. No sé perquè, però aquesta noia té que treballar d’infermera. Hi ha més, no els explicaré tots. Hi ha joves, menys joves, gent del país i gent d’altres països. Alguns es saluden, hola i adéu, poc més que no són hores. És tan aviat que no hi ha ni premsa gratuïta. El que està clar és que tots anem a les nostres feines, amb poca alegria, però que no ens quedem sense.

Mes o menys tots els matins són iguals, només canvia la llargada de les mànigues, depenent del fred o la calor de la temporada. Tots els matins menys un. Hi érem al pic de l’estiu i aquell matí feia molta calor i molta humitat. Malgrat l’hora tots els habitants de l’andana ja en teníem les cares perlades de suor. De cop i volta entra a l’andana un home alt, molt alt, ferm i ben vestit que ens crida l’atenció a tots els parroquians del metro. Aquell home no quadrava en aquell moment i en aquell lloc. No era dels que es lleven a quarts de cinc per agafar el metro, però tampoc semblava dels que es fiquen al llit quan surt el sol. Els seus ulls grans i clars ens miraren amb una mescla de sorpresa i urgència. Semblava que buscava algú o que estava completament perdut. Es va abraonar sobre una dona demanant-li on era. La dona va recular. Lògic, jo també hagués reculat en aquella situació. Com no va rebre resposta, l´home comença a caminar amunt i avall de l’andana a grans gambades. Tots fugíem d’ell. Però una estació de metro és un cul de sac, no tens on anar. Alguns van marxar escales amunt però uns quants, sis o set persones no més, vam quedar acorralats entre l’Aquil·les, a partir d’ara l’anomenaré així, i el final de l’estació. L’Aquil·les començà a escridassar-nos. La meitat de paraules no les enteníem. Parlava un català força estrany. Poder era estranger o poder l’estat de l’home no el deixava parlar d’una altra manera. Ens demanava a crits coses com: on érem?, quin dia era? on són els meus diners? coses així. La infermera en un atac de lucidesa va agafar el mòbil per trucar al 112 o als mossos, però l’Aquil·les d’un fort cop va enviar el telèfon al mig de les vies. La situació era força tensa. No només hi havia crits, també violència física. De cop se’ns havia passat la son i estàvem tots molt alerta, tensos, nerviosos i perquè no dir-ho, cagats de por. Aquell tio era capaç d’escanyar-nos o de tirar-nos a les vies just quan passes el metro. En aquell instant vaig adonar-me que feia molta estona que no passava cap tren. L’indicador que ens diu quan passarà el proper tren estava apagat. Vaig fitar l’altra andana, era buida i creia que també feia força estona que no passava cap tren. Quan torno a la situació m’adono que  del sis o set encerclats per la bèstia només quedem dos, la infermera i jo. El tio sense aturar el seu monòleg cridaner cau de genolls i picant de mans a terra comença a plorar. De cop es canvien els papers la infermera i jo comencem a cridar al pobre tio: desgraciat! estàs boig! el meu mòbil!… Pensat fredament, la nostra reacció va ser força maldestre, barroera i primitiva, per sort ràpidament vam rectificar i en un atac de solidaritat suburbana vam interessar-nos pel pobre home. Ja no semblava tan alt, ni tan fort, el seu vestit ja no és de persona important, ja no és l’Aquil.les, s’assembla més al Carpanta. Entre sanglot i sanglot balboteja paraules com fills, dona, negocis. Semblava un home que ho hagués perdut tot, dels que surten a la tele, però de carn i ossos. La infermera, desprès vaig saber que es deia Anna, i jo no sabíem que fer. Vam intentar aixecar-lo, volíem que seies en un banc de l’andana i es tranquil·litzés, trucar al 112 i que li donessin el que fos pels nervis. Amb penes i treballs l’Anna i jo vam aconseguir posar-lo dempeus, l’Aquil.les ens va mirar sense veure’ns, ja no estava fora de si, semblava que estigués en un altre món. L’home es va alliberar dels nostres braços, semblava borratxo o molt marejat, va recular, va donar dues o tres passes en fals, només tenia un peu a l’andana l’altre el tenia en l’aire, la posició de l’home és alhora grotesca, ridícula i força perillosa. Imaginem-nos un tio alt com un Sant Pau, amb vestit negre dient tota mena d’incongruències, fent equilibris pel llindar de l’andana i a punt de caure a les vies d’un metro que no acaba d’arribar, quan de sobte sentim pels altaveus de l’estació: “Senyors passatgers el servei de metro a la Lina 3 s’ha restablert completament fa uns instants.”metro1

18/11/2008

-Ep. Tienes faena para mi?

Filed under: Uncategorized — elsmeusllibres @ 5:27 pm
Tags: ,

Relato sobre el mundo laboral en un taller del metal.

-Tienes faena para mi?

Ella, mientras daba cuenta de su café con leche y su bocata de chorizo, se lo miró sin saber que decirle, no tenían prácticamente faena, ni perspectivas de tenerla, además, dudaba mucho de que llegasen a final de año. La terrible crisis en la que estábamos todos sumergidos y que había afectado sobre todo a constructores, promotores y otros personajes de mal vivir que no estaban dispuestos a invertir un duro en sus país y preferían dejar sus dineros en tranquilos bancos suizos a interés fijo y saldo constante, había dejado a todas las empresas de su estilo a punto de la bancarrota. –Pilla el plano de Industrias Caregue y déjame en paz.- le soltó sin dejar de mirar el bocata.

zzzzzzzzz1

La faena de Industrias Caregue no daba ni para dos horas, pero tanto el Paco, el operario, como la Mayte, la jefa, sabían que, por lo menos le iba a durar entre tres o cuatro días.

El material y los planos estaban en el almacén, Paco, como tenia más bien poca prisa, cogió el camino contrario y se fue para la máquina del café. Allí vagabundeaba tres cuartos de la plantilla de la empresa: el contable, el ingeniero, la telefonista, varios operarios… total que nadie tenia poco o nada que hacer. Paco, ofendido al ver a tanto vago, se dio media vuelta y se fue casi a la carrera hacia su banco de trabajo. Casi se le saltan las lágrimas, llevaba cerca de veinticinco años delante de ese banco de trabajo, cuantas faenas imposibles, cuantos planos indescifrables y cuantas broncas con el jefe, el difunto padre de ella, y todo para qué. Él también lo sabía, no les quedaban más de dos o tres meses a lo sumo: Navidad, Reyes y poco más. Y después qué, había desdeñado media docena de buenas ofertas por ella, pero ella pasaba de él. Pasaba olímpicamente de él, vamos que no hacia ni puto caso a las a veces tiernas a veces casi violentas insinuaciones que Paco le lanzaba directamente a la cara. Paco desesperaba, no se daba cuenta que para ella, él no era más que un buen operario con un poco más de cabeza que los demás, pero nada más. Ni más ni menos que eso, un buen operario un poco leído. Para él, ella era el no va más: joven, guapa, inteligente y encima parecía que estaba por él. Que ingenuidad para un pobre solterón que en su vida no se había comido más roscas que de pago y aún gracias. Todo eso ella lo sabía, pero como tía lista que era, le dejaba hacer, le dejaba subir el ego y la libido a su mejor operario con un solo fin: mejorar la producción, aumentar los beneficios y tener alguien en nómina dispuesto a solventar cuantos marrones se le pusiesen por delante.

Ahora daba igual, estaban condenados al fracaso total y absoluto. Su perspectiva de futuro no era ni la suspensión de pagos, ahora le llaman concurso de creditores pero vaya, es lo mismo. La caja no estaba ni a cero, la empresa aprovecharía las vacaciones de Navidad para dar el cerrojazo y aquí paz y después gloria.

Paco desesperaba, veía su futuro absolutamente negro. No por los bienes materiales, el dinero le importaba un carajo. Paco ganaba mucho y gastaba poco. Tenía pocos gastos: el piso y el coche estaban pagados, ropa, comida y poco más, con cuatro chavos era capaz de sobre y en el Club Momentos le hacían descuento por cliente habitual. El problema era la ilusión, la ilusión con la que se levantaba cada mañana por poder verla a ella, poder escuchar su voz aunque fuese para quejarse, para pegar una bronca o para dar los buenos días. La ilusión de ver ese culito respingón que si a mi me dejaran… o esos labios de seda nacidos para ser besados o esos ojos de azul de mar donde se sumergería hasta perder el conocimiento.

Pobre Paco, delante de su querido banco de trabajo parecía un espectro vestido de azul taller bañado de luz blanca y triste de fluorescente barato. Pobre Paco, otro proletario vestido de azul, hijo del desarrollismo franquista que solo les enseñó a obedecer y trabajar como cabrones, de la caseta i a l’hortet, feliz con su seiscientos y con las vacaciones en Benidorm, Salou o Matalascañas. Hasta ahora habían sorteado crisis tras crisis, la del 73 la del 86, la del 93, pero la primera del nuevo milenio no la iban a superar; esta los hundía y ahora que? Paco se miraba y se remiraba el grupo de soldar, sabía que, una descarga de trescientos ochenta voltios era fatal. Pero el era incapaz, le apetecía morir, pero era incapaz de matarse. Paco quería desaparecer, no quería continuar. Le daba igual el trabajo, la nómina, el sueldo, el dinero y las posesiones, su único afán era ella. Verla como cada mañana aparcando ese ridículo descapotable rosa con topos blancos, ver sus paseos por el taller saludando a todo el mundo y dejándolo a él para el final. Escuchar sus confesiones a media voz, sus problemas con los clientes, con el personal, sus problemas personales. Sentir el roce se su piel cuando tanto se le acercaba para leer un plano, que sentía como su propia piel se erizaba, como empezaba a sudar como si fuera un adolescente y como en la entrepierna crecía un ser con vida propia. Realmente se le nublaba la vista y perdía la noción de la realidad, posiblemente la sangre se le desplazaba del cerebro a otras partes más prosaicas, de hecho, era incapaz de seguir las instrucciones que ella le daba sobre tal o cual faena o sobre tal o cual línea a seguir en el taller, que para algo el era el Jefe de Taller, sino in pectore por lo menos de facto. Por suerte el tenia las suficientes tablas como para llevar el taller sin necesidad de consejo, instrucción o línea a seguir dictada por cualquiera.

Pese a las circunstancias adversas y vencido por su respeto al deber, dejó de lado cualquier extraña elucubración y con su habitual energía y determinación se encaminó hacia el almacén para recoger material y planos para la puta faena de Industrias Caregue.

El almacenero era el Josep, testigo de Jehová y maricón perdío. Si la Mayte le hubiese hecho el mismo caso que esta trucha del Josep, el Paco sería el tío más feliz del mundo.

Lástima de hombre, sumido en la mayor de las contradicciones. Solo podía mariconear en el taller donde desde luego no triunfaba en absoluto y  fuera del taller solo podía testificar donde no ganaba un adepto desde la crisis de fe occidental de los años setenta del siglo pasado, otro gran triunfador en el redil de nuestro taller!

Del resto de fauna de Metalistería Planchón, que así se llamaba el taller, mejor no extenderse. Baste decir que la Jefa, Paco y el Maricón eran los más normales. La plantilla siempre había sido corta, entre diez y quince personas, pero de raros siempre íbamos sobrados. Por allí pasaron manguis, chulos, drogatas, terroristas, camellos, proxenetas, de todo. El antiguo jefe, el padre de la Mayte siempre tuvo un ojo clínico para elegir al personal, el ojo del culo. Así nos ha ido siempre, no hemos entregado una faena “in time” ni una sola vez, miento, una vez la entregamos a tiempo, lástima que fue en casa de un tal M. Conde y aun estamos por cobrar.

Desde que el jefe dejó el taller en manos de su hija la cosa les ha ido mejor.  El jefe ya se sabe, era buen tío y llevaba el taller lo mejor que podía, lástima de su dislexia, de su afición al bingo, la ruleta y las rubias teñidas que sino… La hija le dio  una nueva imagen a taller, a partir de ese momento empresa o compañía, e incluso se comenzó a exportar. Se hicieron clientes en Corea del Norte, Siria, Irán, Libia, Yemen… Países no muy fiables pero hasta el final no dejaron de pasar pedidos. Pagar, lo que se dice pagar no estoy seguro pero creo que no, así les fue.

xxxxAños después conocí a la Mayte, nunca pudo superar el cierre de la empresa y vagaba de trabajo en trabajo sin orden ni concierto. En pleno descenso a los infiernos, la conocí como reponedora del Lidl. Ella, que se había codeado con directores de banco, gerentes de grandes empresas y brokers internacionales, estaba reponiendo estantes con paquetes de harina y calcetines de oferta. Menudo cambio, su cara de luna y sus ojos azul mar demostraban que ese no era su sitio. La gente no veía que detrás de las palabras amables con las que atendía a quien le preguntaba por las camisetas de oferta o por los spas de pies ultimo modelo por 12.99 euros, habitaba un odio atroz, unas ganas terribles de enviar a cagar al sujeto inquisidor, de mandar a la mierda al Lidl, al estamento distribuidor de bienes de consumo a precio de saldo y a la sociedad entera empezando por la A de Álvarez y acabando por la Z de Zapater 

Pàgina següent »

Theme: Rubric. Bloc a WordPress.com.

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.